Imagen
Islam

Islam

El Islam es una de las religiones monoteístas más influyentes del mundo. Millones de seres humanos deciden practicar el Islam y tienen el Corán como libro sagrado. Te explicamos en qué consiste ser musulmán y cuál es la historia de esta creencia.

Imagen
¿Qué es son los ayatolás?
Los ayatolás son los clérigos más importantes dentro del Islam chií, una autoridad esencial en esta rama islámica especialmente desde el establecimiento de un sistema teocrático en Irán
Imagen
El Ramadán: mes sagrado del Islam
El Ramadán es el mes más sagrado del Islam y está marcado en el calendario islámico por una serie de preceptos indicados en el Corán.
Imagen
El concepto de yihad y sus interpretaciones de la guerra santa
El concepto de yihad es uno de los más controvertidos dentro del Islam, ya que de sus diversas interpretaciones han salido desde grupos terroristas a interpretaciones espirituales más moderadas
Imagen
El salafismo en el Islam
El salafismo es una corriente dentro del Islam sunní que defiende la pureza y la obediencia estricta a los preceptos del Corán, volviendo a las fuentes originales e ignorando toda la jurisprudencia posterior.
Imagen
Miniatura que muestra a Mahoma hablando a sus fieles
El origen del Islam es la historia del nacimiento y la primera expansión de la religión de Mahoma desde La Meca y Medina hasta la formación del imperio islámico
Suscribirse a Islam

Hablar del Islam es hablar de una de las religiones que más han marcado la historia. Considera esto: más de 1.800 millones de personas en el mundo la practican. Es la segunda religión con mayor número de fieles y está presente en la historia. Ha forjado culturas, ha inspirado el más bello arte, es el aliento espiritual de millones de personas hoy. Vamos a explorar qué hay detrás de esta práctica milenaria, desde sus raíces hasta cómo la practican sus fieles en pleno siglo XXI.

¿Qué es el Islam y cuáles son sus orígenes históricos?

¿Qué significa la palabra Islam y cuál es su esencia como religión monoteísta?

Islam significa "sumisión a Dios" o, mejor, "paz a través de la sumisión a Dios". Y eso es lo que pasa, ¿sabes? Es un regalo, una adhesión consciente al camino de Dios. Como religión abrahámica, comparte orígenes espirituales con el judaísmo y el cristianismo (son primos hermanos en la familia de la fe).

Pero ojo, que el Islam no es solo rezar cinco veces al día y ya está. Es toda una forma de entender la vida, desde cómo te relacionas con tu familia hasta cómo llevas tus negocios. Los musulmanes creen que esa entrega a Dios es lo que te trae paz interior - y tiene sentido, ¿verdad? Cuando dejas de pelear contra la corriente y te dejas llevar por algo más grande que tú mismo.

Para los creyentes, todo gira en torno a un concepto fundamental: el tawhid, la unicidad absoluta de Dios. No hay medias tintas aquí. Es lo que marca la diferencia con otras tradiciones que, según la perspectiva musulmana, se han alejado de ese monoteísmo puro y duro.

¿Cómo surgió el Islam en la península arábiga del siglo VII?

Imagínate la península arábiga del siglo VII: un lugar donde cada tribu tenía sus propios dioses, donde las lealtades cambiaban como las dunas del desierto. Era un mundo fragmentado, con cientos de ídolos en los santuarios. Aunque también había comunidades judías y cristianas que llevaban su vida por ahí, intentando mantener sus tradiciones vivas.

La Meca era el Nueva York de su época - bueno, guardando las distancias. Un centro comercial bullicioso donde los mercaderes hacían fortunas y donde estaba la Kaaba, ese santuario cúbico que entonces albergaba un montón de estatuas de diferentes dioses. Todo el mundo pasaba por allí, era el lugar donde estar.

Y entonces llegó el año 610. Mahoma, un comerciante respetado que se había ganado la confianza de todos, tuvo una experiencia que lo cambiaría todo. Durante una de sus retiros meditativos en la cueva de Hira, en pleno Ramadán, dice haber visto al Ángel Gabriel. Ahí empezaron las revelaciones que durante 23 años conformarían el Corán.

El mensaje era revolucionario para su época: un solo Dios, justicia social, igualdad... Imagínate cómo sentó eso a las élites de La Meca. Tan mal que Mahoma y sus seguidores tuvieron que huir a Medina en el 622. Ese viaje, la Hégira, es tan importante que marca el año cero del calendario islámico. A veces las huidas se convierten en nuevos comienzos, ¿no te parece?

¿Quién fue el Profeta Mahoma y cuál fue su papel en el origen del Islam?

Mahoma nació alrededor del 570 en La Meca, y su vida es fascinante desde el principio. Quedó huérfano siendo muy pequeño - su padre murió antes de que naciera y su madre cuando tenía seis años. Creció con su abuelo y luego con su tío, y desde joven se ganó el apodo de "Al-Amin", el confiable. Ese era él: alguien en quien la gente confiaba con los ojos cerrados.

Lo interesante es que los musulmanes no lo veneran como un dios. Para nada. Era humano, con sus dudas, sus miedos, sus momentos de alegría. Lo que lo hace especial es que fue elegido para transmitir el mensaje divino. Es como si fuera el último eslabón de una cadena que incluye a Abraham, Moisés y Jesús - todos mensajeros, todos importantes, pero él fue el último.

Después de recibir las revelaciones, su vida dio un giro de 180 grados. Al principio, la gente pensaba que estaba loco. Normal, ¿no? Apareces diciendo que un ángel te habló y que todos los ídolos que adoran están mal... No es precisamente una manera fácil de hacer amigos.

Pero después de la Hégira, cuando llegó a Medina, Mahoma se convirtió en algo más que un predicador. Fue líder, juez, general... Básicamente, construyó desde cero la primera comunidad islámica, la ummah. En solo diez años logró unificar casi toda la península arábiga. Y cuando murió en el 632, bueno, ahí empezaron los problemas de sucesión que acabarían dividiendo el Islam entre suníes y chiíes. Las disputas familiares pueden durar siglos, por lo visto.

¿Cuáles son los pilares fundamentales del Islam?

¿En qué consiste la declaración de fe o Shahada?

La Shahada es la puerta de entrada al Islam, y es sorprendentemente simple: "No hay más dios que Alá y Mahoma es el mensajero de Dios". Así de directo. Pero detrás de esa sencillez hay un mundo de significado. Si quieres convertirte al Islam, solo tienes que decir estas palabras con convicción sincera. No hay bautismo, ni ceremonias complicadas. Solo tú, tu fe y estas palabras.

La primera parte es tajante: solo hay un Dios, punto. Nada de santos intermediarios, nada de trinidad, nada de múltiples deidades. El concepto es tan fundamental que asociar cualquier cosa con Dios (lo que llaman shirk) es prácticamente el peor pecado que puedes cometer en el Islam.

La segunda parte reconoce a Mahoma como el mensajero final. Y con eso, aceptas que el Corán es palabra divina y que la forma de vida del Profeta (la Sunna) es tu guía. Es como firmar un contrato espiritual completo.

Lo curioso es que estas palabras te acompañan toda la vida si eres musulmán. Las susurran al oído de los bebés cuando nacen, las repites cinco veces al día en tus oraciones, y si todo va bien, serán las últimas palabras que pronuncies antes de morir. Es poético cuando lo piensas: empiezas y terminas tu vida con la misma declaración de fe.

¿Cómo se practican las cinco oraciones diarias o Salat?

El Salat es como el latido del corazón de la vida musulmana. Cinco veces al día, pase lo que pase, los musulmanes pausan sus vidas para conectar con Dios. Y no es solo repetir palabras: es todo un ritual que empieza con la purificación.

Primero viene el wudu, lavarse partes específicas del cuerpo. Es como prepararte física y mentalmente para ese encuentro divino. Luego te orientas hacia La Meca - todos los musulmanes del mundo mirando hacia el mismo punto, algo bastante poderoso si lo visualizas.

Las cinco oraciones tienen sus momentos: Fajr cuando amanece (y sí, puede ser duro en invierno), Dhuhr al mediodía cuando el sol está en lo alto, Asr por la tarde cuando las sombras se alargan, Maghrib justo después del atardecer cuando el cielo se tiñe de colores, e Isha cuando ya es de noche. Cada una tiene su propio ritmo, sus propias recitaciones.

Los movimientos son precisos: de pie, inclinándote, postrado con la frente en el suelo, sentado... Cada posición tiene su significado. La postración, por ejemplo, es el momento de máxima humildad, cuando literalmente pones tu cabeza - la parte más noble de tu cuerpo - en el suelo ante Dios.

Los viernes son especiales. Los hombres van a la mezquita para la oración comunitaria del mediodía, donde además hay un sermón. Las mujeres pueden ir también, aunque tienen la opción de rezar en casa si lo prefieren. Es un momento de comunidad, de verse las caras, de recordar que no estás solo en tu fe.

¿Por qué es importante el Zakat, Ramadán y la peregrinación a La Meca?

Estos tres pilares son los que realmente ponen a prueba tu compromiso. El Zakat no es caridad en el sentido que nosotros entendemos - es una obligación, un derecho de los pobres sobre tu riqueza. Generalmente es el 2.5% de lo que has ahorrado durante el año. Piénsalo: si todos los que pueden dieran ese porcentaje, ¿cómo cambiaría el mundo? Es un sistema de redistribución de riqueza integrado en la religión misma.

El Ramadán es otra historia. Un mes entero sin comer, beber ni tener relaciones desde que sale el sol hasta que se pone. He conocido musulmanes que me dicen que los primeros días son terribles, pero después tu cuerpo se adapta. Lo más duro, me cuentan, no es el hambre sino la sed, especialmente en verano cuando los días son largos.

Pero el Ramadán es más que pasar hambre. Es un reseteo espiritual, un mes para reflexionar, para sentir lo que sienten los que no tienen qué comer por necesidad y no por elección. Las noches se llenan de oraciones especiales, las familias se reúnen para romper el ayuno juntas... Hay algo hermoso en millones de personas haciendo lo mismo al mismo tiempo.

Y luego está el Hajj, la peregrinación a La Meca. Si puedes físicamente y tienes el dinero, debes ir al menos una vez en la vida. Todos visten las mismas telas blancas simples - no importa si eres millonario o albañil, todos iguales ante Dios. Los rituales recrean momentos de la vida de Abraham y su familia: correr entre dos colinas como hizo Agar buscando agua para su hijo, apedrear columnas que representan al diablo...

Un amigo que fue me contó que estar entre millones de personas de todos los rincones del mundo, todos haciendo los mismos rituales, todos vestidos igual, es una experiencia que te cambia. "Es cuando realmente entiendes que el Islam no es árabe, ni asiático, ni africano", me dijo. "Es universal".

¿Qué enseña el Corán y cuál es su importancia en el mundo islámico?

¿Cómo se originó el Corán como libro sagrado del Islam?

El Corán no apareció de la noche a la mañana como un libro completo. Fueron 23 años de revelaciones, gota a gota, versículo a versículo. A veces eran respuestas a problemas prácticos de la comunidad, otras reflexiones sobre Dios y el mundo. Como si el libro se hubiera escrito solo, a medida que lo iban necesitando.

Durante la vida de Mahoma, no había un "libro" como tal. Las revelaciones se memorizaban - había gente cuyo trabajo era literalmente recordar cada palabra. También se escribían en lo que tenían a mano: pedazos de cuero, omóplatos de camello, hojas de palmera... Imagínate el puzle que era todo eso.

La cosa se puso seria después de la muerte del Profeta. En la batalla de Yamama murieron muchos de los memorizadores del Corán. Fue como si se quemara una biblioteca viviente. Abu Bakr, el primer califa, se dio cuenta del peligro y ordenó recopilar todo en un solo volumen. Pero fue Uthmán, el tercer califa, quien realmente estandarizó el texto. Mandó hacer copias oficiales y las envió a las principales ciudades del imperio. Las demás versiones fueron destruidas para evitar confusiones.

¿Controversial? Puede ser. Pero gracias a eso, los musulmanes pueden decir que su libro sagrado es el mismo desde hace más de 1300 años. No hay un "Corán del Rey Jacobo" o diferentes versiones como pasa con otros textos religiosos. Para ellos, cada palabra es exactamente como Dios la reveló.

¿Qué relación tiene el Ángel Gabriel con las revelaciones coránicas?

Gabriel (o Yibril, como lo llaman en árabe) no era simplemente un mensajero celestial más. Era EL mensajero, el puente entre lo divino y lo humano. La primera vez que apareció debe haber sido aterradora para Mahoma. Imagínate: estás meditando tranquilamente en una cueva y de repente aparece un ser celestial que te ordena "¡Lee!" Y tú ni siquiera sabes leer.

Tres veces le dijo Gabriel "¡Lee!" y tres veces Mahoma respondió que no sabía. Entonces el ángel lo abrazó con tal fuerza que pensó que iba a morir, y de repente las palabras fluyeron: "Lee en el nombre de tu Señor, Quien ha creado todo lo que existe". Mahoma salió de esa cueva temblando, convencido de que se había vuelto loco o que lo había poseído un espíritu.

Pero Gabriel siguió apareciendo durante 23 años. A veces venía con forma humana, otras como una presencia abrumadora que llenaba el horizonte. Los compañeros del Profeta a veces podían sentir cuando llegaba una revelación: Mahoma sudaba incluso en días fríos, su camello se arrodillaba por el peso espiritual...

Lo más interesante es que cada Ramadán, Gabriel y Mahoma repasaban juntos todo lo revelado hasta ese momento. Era como una sesión de estudio divina, asegurándose de que todo estuviera correcto. El último año de vida del Profeta, lo repasaron dos veces. Algunos interpretan que era una señal de que el fin estaba cerca.

Para los musulmanes, Gabriel no fue solo un cartero celestial. Fue el garante de que el mensaje llegara puro e intacto. Cada vez que un musulmán recita el Corán, está repitiendo palabras que pasaron de Dios a Gabriel, de Gabriel a Mahoma, y de Mahoma a la humanidad. Es una cadena de transmisión en la que cada eslabón es sagrado.