El dios Brahma en el panteón hindú y la creación del universo en el hinduismo

El dios Brahma es el dios creador del universo dentro de la Trimurti, la tríada sagrada de dioses del hinduismo junto a Shiva y Vishnu. Una divinidad de enorme importancia en el pasado cuyo culto ha perdido fuerza en el presente.
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El dios Brahma en el hinduismo
Fátima Míguez Reig | Mié, 12 Nov 2025 - 18:18
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En los relatos y enseñanzas de la mitología hindú, Brahma es el dios creador, el responsable de que todo lo que conocemos exista. Sin embargo, pese a tener un papel tan fundamental en todo este esquema cósmico, hoy día casi nadie le presta atención en términos de adoración. Analizamos la historia de este dios tan particular, qué significan todos los símbolos que lo rodean, cómo dicen los hindúes que nació el universo y por qué razón Brahma acabó siendo el gran olvidado de la devoción popular.

¿Quién es el Dios Brahma en el panteón hindú?

Brahma el creador del universo como parte de la Trimurti

Tres fuerzas fundamentales trabajando juntas: eso es básicamente la Trimurti, el núcleo del pensamiento hindú. Brahma pone en marcha todo el proceso creativo; luego están Vishnu y Shiva, encargados de mantener y renovar el cosmos respectivamente. Como un equipo perfectamente coordinado donde cada uno sabe exactamente qué hacer. En sánscrito le dicen "Svayambhu", algo así como "el que surgió solo", sin que nadie lo creara. En resumen, Vishnu se encarga de que todo siga funcionando, Shiva desmantela lo viejo para que nazca lo nuevo, y Brahma lo empezó todo.

Pese a ser quien inició todo este baile cósmico, la gente prácticamente lo ignora en su vida religiosa diaria. Vishnu y Shiva tienen seguidores por millones, templos hasta en el pueblo más pequeño, festivales que duran semanas... Mientras tanto, Brahma se ha quedado más bien como una idea filosófica abstracta, no como alguien a quien dirigir tus plegarias. Da la sensación de que el arquitecto del universo terminó su obra maestra y decidió retirarse sin hacer ruido, cediendo el protagonismo a sus compañeros. Su peso teológico sigue siendo tremendo, desde luego, pero en la práctica religiosa del día a día su presencia es casi anecdótica.

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Dios Brahma en el hinduismo

Origen del Dios Brahma en los textos védicos

Para encontrar las raíces de Brahma hay que remontarse muy atrás, hasta el Rigveda, la fuente de la que bebe toda la tradición hindú posterior. Hablamos de textos que se escribieron alrededor del 1500-1200 antes de nuestra era. En aquellos himnos milenarios ya aparece Prajapati, una entidad creadora que los siglos fueron transformando hasta convertirla en el Brahma que conocemos. Los sabios de aquella época transmitían una historia según la cual el dios nació de un huevo dorado cósmico (Hiranyagarbha, lo llamaban) que flotaba en un océano primordial sin límites.

Las Upanishads, textos posteriores, profundizaron en esta figura del dios-constructor del cosmos. El Shatapatha Brahmana relata algo verdaderamente hermoso: Brahma dio forma al universo entero a partir de su propia esencia, como si se multiplicara para transformar el caos en orden. Resulta apasionante seguir la pista de cómo fue cambiando esta figura divina con el paso de los siglos. Comenzó siendo una fuerza creativa difusa, casi sin personalidad, y acabó transformándose en ese dios de cuatro cabezas tan reconocible que aparece en las imágenes actuales. Se cuenta que los cuatro Vedas sagrados (Rigveda, Yajurveda, Samaveda y Atharvaveda) surgieron directamente de sus cuatro bocas. De esta manera Brahma queda unido eternamente al conocimiento más sagrado del hinduismo.

¿Cómo se representa al Dios Brahma en el hinduismo?

El simbolismo de Brahma y sus cuatro caras

Ver a Brahma con sus cuatro rostros mirando hacia todas las direcciones produce una impresión fuerte, y cada elemento tiene su explicación. Cada rostro corresponde a uno de los cuatro Vedas, convirtiéndolo en la fuente viva del saber sagrado. Pero hay más capas de significado: también representan las cuatro eras cósmicas (las yugas), demostrando que Brahma abarca el tiempo completo. Y al orientarse hacia los cuatro puntos cardinales, transmite un mensaje claro: "Mi presencia está en todas partes, nada se me escapa, mi poder creador alcanza cada rincón".

Los textos antiguos relatan algo intrigante: originalmente tenía cinco cabezas, pero Shiva le arrancó una en un arrebato de cólera. Una explicación dramática de por qué ahora lo vemos con cuatro. Estas caras también encarnan las cuatro castas tradicionales y las cuatro fases de la vida según el hinduismo. Todo gira en torno al número cuatro. Es como el sello personal de Brahma en el universo, su manera de estructurar la realidad. Con sus cuatro caras puede contemplar toda la existencia simultáneamente, algo bastante útil cuando tu trabajo es supervisar la creación entera.

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Dios Brahma en el hinduismo

La representación de Brahma: los cuatro brazos y sus objetos simbólicos

Los cuatro brazos de Brahma tienen cada uno su propósito. En uno agarra los Vedas o un manuscrito, para que no olvidemos que él reveló todo el conocimiento sagrado a los seres humanos. En otro sujeta un kamandalu, un recipiente con agua que simboliza el origen de toda vida, esa matriz primordial de donde todo brota. El tercer brazo lleva un rosario (mala), que mide el transcurrir del tiempo cósmico, las épocas que van y vienen en un ciclo sin fin. Y el cuarto normalmente está haciendo un gesto de bendición, como diciendo "no os preocupéis, yo os cuido".

En ocasiones puede verse con una cuchara ritual en la mano, ese utensilio fundamental en los sacrificios védicos que sostienen el equilibrio del universo. Los eruditos interpretan estos cuatro brazos como los cuatro propósitos de la vida humana según el hinduismo: cumplir con las obligaciones (dharma), buscar el bienestar material (artha), disfrutar responsablemente (kama) y conseguir la liberación espiritual (moksha). Cada objeto que porta transmite algo, comunica una lección. No es simple ornamentación; es un compendio de filosofía hinduista expresado en una sola imagen.

El cisne como vehículo sagrado de Brahma

El cisne de Brahma (hamsa, en sánscrito) es más importante de lo que parece. Esta ave refinada encarna algo muy profundo: la habilidad para separar lo verdadero de lo falso. Los textos clásicos narran algo asombroso: el hamsa puede separar la leche del agua cuando están mezcladas. La metáfora perfecta para un dios que debe separar el orden del caos al construir el universo. No cualquier criatura podría transportar a una deidad de tal calibre.

El cisne representa también el alma liberada, la que trasciende las ataduras del mundo material. Visualiza un cisne moviéndose por el agua: grácil, sin aparente esfuerzo, siempre majestuoso. Así es como Brahma se deslizó sobre las aguas primigenias antes de la creación. Algunos textos sugieren que tal vez sea un ganso salvaje y no un cisne, pero el significado sigue siendo el mismo: pureza, sabiduría discriminativa, elevación espiritual. El vehículo perfecto para el arquitecto del universo.

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Dios Brahma en el hinduismo

¿Por qué Brahma no es tan adorado como Shiva y Vishnu?

La maldición que limitó la adoración a Brahma

Y aquí entramos en uno de los episodios más fascinantes del hinduismo. "¿Cómo puede el creador del mundo tener tan pocos templos?" Los Puranas cuentan varias maldiciones que se lanzaron contra Brahma. La más conocida cuenta que una vez compitieron él y Vishnu para ver quién era el mejor. Para resolver la discusión, Shiva se apareció como una columna infinita de luz y los retó a encontrar sus extremos. Vishnu se agachó y admitió su derrota. Pero Brahma hizo trampa. Usó una flor de ketaki como falso testigo de que había llegado a la cima.

Shiva montó en cólera. Y cuando Shiva se enfada, las repercusiones son monumentales. Lo maldijo con palabras más o menos así: "Serás el creador del universo, sí, pero casi nadie te va a venerar". Otra versión dice que fue maldecido por contemplar con deseo impropio a Saraswati, que era su hija-esposa. Elijas la versión que elijas, el desenlace es idéntico: el primer dios de la Trimurti quedó marginado en cuanto a adoración popular. Una paradoja teológica que explica por qué Vishnu y Shiva cuentan con millones de devotos mientras Brahma tiene que conformarse con muchísimo menos.

Los pocos templos dedicados al Dios Brahma

El contraste es brutal. Mientras Vishnu y Shiva presumen de miles y miles de templos repartidos por la India y el mundo, los templos de Brahma los puedes contar con una mano. Aparte del célebre templo de Pushkar en Rajastán, están el de Kumbakonam en Tamil Nadu, el templo de Brahma-Karmali en Goa, el de Asotra en Barmer y el de Khedbrahma en Gujarat. 

Los investigadores de religiones comparadas sugieren que no se trata solo de las maldiciones mitológicas. Hay algo más hondo: Brahma ya completó su misión. Creó el universo y se acabó. Mientras, Vishnu continúa preservándolo cada día, y Shiva sigue transformándolo sin parar. Son deidades "en activo" ahora mismo, mientras que Brahma pertenece más bien al pasado cósmico. Con el paso de los siglos, los movimientos devocionales (el bhakti) se volcaron en Vishnu, Shiva y la Diosa, relegando a Brahma a una figura más teórica que devocional. Por esa razón, los escasos templos que conserva son auténticas rarezas, lugares excepcionales en el mapa religioso del hinduismo.

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Dios Brahma en el hinduismo

El templo de Pushkar: principal centro de adoración

El templo de Brahma en Pushkar es verdaderamente único. Se llama Jagatpita Brahma Mandir, que traducido sería "Templo del Padre del Universo", y se encuentra junto al lago sagrado de Pushkar en Rajastán. Es básicamente el único sitio del planeta donde Brahma recibe una veneración considerable. La tradición local dice que aquí fue donde Brahma ejecutó un gran sacrificio tras derrotar a un demonio, y del loto que soltó brotó el lago sagrado.

El templo que vemos hoy, con su distintiva torre roja y la figura de Brahma de cuatro caras junto a su esposa Gayatri, se remonta principalmente al siglo XIV, aunque el lugar ha sido sagrado desde tiempos remotos. Lo verdaderamente especial ocurre durante la luna llena del mes de Kartika (octubre-noviembre). Miles y miles de peregrinos acuden desde todos los rincones para bañarse en el lago y honrar a Brahma. Es la única ocasión del año en que el dios creador recibe una veneración masiva equiparable a la que Vishnu y Shiva disfrutan habitualmente. Como si, una vez al año, el mundo recordara quién puso todo esto en movimiento y decidiera agradecérselo como corresponde.

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Templo de Brahma en Pushkar en el hinduismo